La Gastronomía Queretana
Es muestra de la fusión de
dos culturas, la española y la indígena, para dar como resultado la cocina
mestiza. Entre los principales platillos típicos destacan las enchiladas
queretanas, en nopal en penca, el chivo tapeado y para acompañar, el atole de
maíz de teja. Las gorditas de maíz rellenas de migajas, los tamales de masa
roja, el queso cocido en piedras de hormiguero, y el peculiar dulce de chilacayote
frito en manteca de puerco, bañado en miel aromada con canela. En la Sierra,
los “zacahuiles” son tamales gigantescos que alimentan al menos a un par de
docenas de personas.
Las regiones indígenas de Querétaro
La delimitación de
regiones indígenas, elaborada por el Instituto Nacional
Indigenista (INI) permite,
una perspectiva más real para entender la diversidad étnica de nuestro
estado, consideramos que es importante, al volver a delimitar las regiones
indígenas, tomar como base los elementos de la memoria histórica y afianzar en
estos espacios el patrimonio cultural de los
grupos étnicos de México.
La región otomí de
Amealco. Se localiza en la zona montañosa del sur del
estado, correspondiente al
municipio de Amealco, que forma parte de la
vertiente norte del Eje Neo
volcánico.
La región otomí chichimeca
del semidesierto de Querétaro y Guanajuato.
Corresponde a la zona
árida que cubre la porción central del estado de
Querétaro, en la vertiente
occidental de la llamada Sierra Gorda. Comprende
los municipios de Tolimán,
Cadereyta, Ezequiel Montes, Colón y Peñamiller.
La región pame de Sierra
Gorda. Se localiza en el municipio de Jalpan, en el
corazón de la Sierra Gorda
del estado de Querétaro. Se conforma por
población pame distribuida
en varias localidades. Únicamente existe una
concentración de población
indígena: Las Nuevas Flores. Estas poblaciones,
en su mayoría, tienen su
origen en inmigraciones provenientes de los
estados de San Luis Potosí
e Hidalgo.
La danza de concheros en Querétaro
El estado de Querétaro es
reconocido como sede de la mesa central de las danzas de concheros, cuentan los
viejos que la danza, como la conocemos hoy, comienza a realizarse desde 1531,
cuando se libraba una encarnizada batalla en el cerro del Sangremal, entre los
otomies aliados al ejército español y los chichimecas, tribu que más se negaba
a ser conquistada, en ese momento tuvo lugar un eclipse de sol, con sus efectos
y el polvo levantado por la lucha, se formó en el cielo una gran cruz como de
cuatro varas de largo ya su lado el Señor Santiago, al ver esto, los españoles
se postraron maravillados seguidos de los otomies y chichimecas gritando “El es
Dios”, de ahí ésta “palabra” de batalla tan importante entre la comunidad
conchera. Los chichimecas comenzaron a danzar, para demostrar su respeto y
veneración. La danza dejó de realizarse durante muchísimos años, según el
Capitán Heladio Aguillón volvió a ser vigente hasta 1820 aproximadamente,
cuando se llevó a cabo nuevamente.
La danza se realiza
principalmente durante la fiesta de la Santísima Cruz de los Milagros, que es
la más importante y tiene lugar en el mes de septiembre, sin embargo, hay otras
fechas como la de “El Señor de Esquipulas” en Febrero o cuando son invitados
por otros capitanes a acompañarlos en las diferentes conquistas.
Los danzantes tienen la
obligación de presentarse a la velación la noche anterior a la fiesta, puesto
que dice la consigna “el que no vela, no es conchero”, en ella se cantan
alabanzas hasta la madrugada, el capitán entrega “las palabras” (comisiones) a
quién se encargará de la vigilancia, de los estandartes (arbolitos), a la
sahumadura (encargada de limpiar el espacio) ya quien se encargará de dar la
palabra a quién llevará la danza. Por la mañana se sale de la casa del capitán
danzando “El paso de camino” encabezado por la sahumadura, las malinches, los
capitanes y los estandartes. Una vez que se llegó al lugar donde se colocarán,
cada una de las Malinches forma junto con su fila, un círculo contrario al de
la otra, simulando la serpiente de Quetzalcoatl, formando círculos
concéntricos, los músicos al centro, los estandartes en el círculo más cercano
al centro y los demás formando los círculos necesarios. Primero se la dará la
palabra a algún capitán que saluda a los cuatro puntos cardinales y después
casi por orden jerárquico a los que, el que tenga la obligación, vaya
decidiendo. Solo se descansa unos minutos para tomar agua y luego se continúa
hasta que el capitán dé la orden de regresar al “cuartel” para comer, lo que se
hace con formación disciplinada y paso de camino, de la misma manera se repite
el mismo ritual para continuar la danza en la tarde y terminarla por la noche.
Al finalizar, los encargados de las palabras, las regresan, todos los capitanes
agradecen la hospitalidad y el capitán general agradece la visita, con la
promesa de regresar el siguiente año, si la Santísima Cruz lo permite.
Fiestas
Tradicionales
El 12 de septiembre se celebra la
fiesta de la Santa Cruz de los Milagros, en la que por 3 días se festeja con
danzas locales de Querétaro y los estados vecinos, comida típica, carnavales y
otras expresiones culturales.
En Tequisquiapan, las fiestas de Santa
María Magdalena, patrona de la localidad se celebran la tercera semana de
Julio. Destaca la participación de la danza de los concheros y los juegos
pirotécnicos. En Tequis también se celebra la Feria del Queso y el Vino,
industrias de tradición en la localidad. Esta feria es celebrada durante 10
días con fines turísticos.
El Desfile de Carros
Bíblicos se realiza en la capital cada 24 de diciembre para conmemorar el
nacimiento de Jesucristo. Las fiestas patronales de cada comunidad son
festejadas con procesiones religiosas, abundante comida, música en vivo, misa,
danza y fuegos artificiales.
Piedras preciosas
En las comunidades de
Ezequiel Montes y Vizarrón, se elaboran artesanías en cantera; en Santiago de
Mexquitittlán y San Idelfonso, la herencia otomí se transmite en los bellos
bordados textiles. Otras artesanías queretanas son artículos elaboradas con vara
de sauce, loza y textiles.
Mármol, ónix, ópalo y
turquesa a manos de los diestro artesanos queretanos de la capital y de San
Juan del Río terminan transformados en delicadas piezas decorativas y de
joyería.
La extraordinaria belleza
de su patrimonio arquitectónico que ejemplifica una ciudad colonial, su
dramática historia e inmenso bagaje cultural resultado de poseer una población
multiétnica; fueron aspectos fundamentales para obtener el nombramiento de la UNESCO (Naciones Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura) en 1996.









